Cuando te gusta lo que haces

Soy de esa especie en extinción que, si salgo por la puerta delantera del autobús, digo adiós y doy las gracias al conductor. Quizás por amabilidad, o por mi tendencia “bienqueda” o por la inalcanzable fantasía de que el conductor (y, de paso, mi fallecido padre) llegue a quererme incondicionalmente.  Qué grata sorpresa cuando, el […]

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