3 retos de la maternidad nómada

La maternidad (y paternidad) en el extranjero es doblemente intensa. Sobre todo, cuando te mudas a menudo, acompañando a tu pareja. 

Por intensa me refiero, por supuesto, a las dos caras. Lo multiplica todo. Así que, de lo bueno, tienes el doble. Pasas mucho tiempo con tus hijos, compartes experiencias únicas. Los niños (y tú) aprenden idiomas, conocen culturas, se hacen flexibles…

Pero las dificultades también son más intensas. 

  • Te faltan apoyos. Sobre todo, cuando son pequeños y necesitas una mano para poder respirar. O cuando necesitas un hombro sobre el que llorar y desahogarte. Ni manos, ni hombros disponibles hasta que vuelvas a generar red. Y eso lleva tiempo.

  • Te sientes más vulnerable. Si no dominas el idioma, hasta las visitas rutinarias al pediatra adquieren un extra de emoción (“¿qué ha dicho?” “¿que hay que hace qué?”). Por no hablar de cuando hay que ingresar u operar a un hijo en el extranjero… Y los niños, que supuestamente se adaptan tan rápido (todavía me gustaría leer más estadísticas e investigaciones a este respecto), tienen que hacer frente a emociones complejas e intensas.

  • Te inundan las gestiones. Haces y deshaces cajas, das de alta (o de baja, o de alta y de baja a la vez en diferentes ciudades) colegios, electricidad, teléfono, clases de música, banco, registro, matrícula…  Rascas horas y haces malabares, para que, entre una cosa y otra, te dé tiempo a preparar la cena.

Entre estos y otros retos, poco tiempo te queda para ti. Para tus necesidades y desarrollo profesional. Lo vas dejando para el final. Para cuando todo lo demás esté resuelto… y nunca lo está. 

Por eso, es importante la corresponsabilidad parental. Que tu pareja sea quien, en un momento dado, aporta los ingresos y tú quien renuncias temporalmente a los tuyos por acompañarle, no significa que los cuidados y la casa sean 100% tu responsabilidad. 

Por eso es importante también invertir en ti y, si lo necesitas, buscar ayuda. Para priorizar tus necesidades y descubrir qué es lo que quieres realmente. Para recuperar la motivación en tu próximo paso profesional.

¿Has vivido estos u otros retos en tu maternidad en el extranjero? ¿Cómo les has hecho frente? Me encantará que me escribas y me cuentes. 

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