¿Cómo afrontas lo que no te gusta en tu vida?

Tenemos tres alternativas ante las situaciones de nuestra vida que no nos gustan: aceptación, amargura o cambio. La elección depende de nuestra personalidad y circunstancias. 

Aceptación implica aprender a vivir con la situación. No necesariamente debe gustarte; pero, si no tienes control sobre la misma, si no puedes cambiarla, puedes aceptarla en tu vida. Muchas personas que conozco optan por aceptar algunos de los retos de su vida de expatriadas. Me encanta escucharlas y entender mejor qué significa la aceptación para ellas. Creo que viene a ser como dejar de pelearse con las circunstancias. 

Personalmente, hay dos cosas que soy incapaz de aceptar: 

  • La renuncia al desarrollo profesional. Cuando era pequeña, mis padres me preguntaban qué quería estudiar, a qué quería dedicarme. Nunca me preguntaron por novios, intenciones de boda o maternidad. Aprendí a valorar mi desarrollo intelectual y profesional y a convertirlos en pilares clave de mi felicidad. 

  • La dependencia económica de mi pareja. El sueldo del expatriado está generalmente previsto para cubrir gastos familiares. Incluso hay algunos países que, por ejemplo, pagan una asignación mensual a los cónyuges de los expatriados. A mí, no generar ingresos me mata y me coloca en una situación de excesiva vulnerabilidad, si algún día se tuercen las cosas…    

Descartada la aceptación, queda la amargura o el cambio. Incluso puede que un poquito de amargura sirva, en ocasiones, como motor para el cambio. Desde mi primera mudanza, me he peleado con las circunstancias (idioma, burocracia, ausencia de contactos…), para conseguir trabajar, ser independiente y sentirme realizada en el extranjero. 

Si tú también priorizas tu desarrollo profesional, te cuesta aceptar unas circunstancias que lo limitan y estás dispuesta a esforzarte para cambiarlas, hablemos

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